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Manolo Lama, relator español, bautizó así a Cristiano Ronaldo en su etapa magnífica en Real Madrid por su capacidad física, futbolística y de liderazgo. De ahí en adelante CR7 pasó a ser «El Bicho»…y vaya que lo es.

Hace algunos días, el portugués volvió a demostrar todo su carácter dentro y fuera de la cancha. Partido de ida por Copa Italia ante el Inter de Vidal y Sánchez. El luso había convertido los dos goles de la Juventus y a los 77 minutos, Andrea Pirlo decidió sustituirlo por el español, Álvaro Morata. La cara de «El Bicho» lo decía todo. Molesto y ofuscado por ser sustituido. No le gusta salir, no le gusta perder, no le gusta dar ventaja. Es un competidor nato.

Hombre récord. Máximo goleador del Real Madrid, goleador histórico de la Champions, mayor anotador de la selección de su país y por si fuera poco, es el máximo goleador de la historia del fútbol mundial, superando al austríaco Josef Bican. Hoy el portugués suma 763 tantos en su carrera, una bestialidad. 33 títulos en su carrera. Campeón en Portugal, Inglaterra, España e Italia. De las cinco ligas top, ha visto coronas en tres de ellas con Manchester United, Real Madrid y Juventus. A nivel de selección, fue artífica y pieza clave de la Euro 2016 y después en la Liga de Naciones el 2018. Sus números son monstruosos por donde se les mire y analice.

Pero es cosa de escuchar a quienes han sido compañeros de Cristiano y no hay ninguno que no hable maravillas de él, como jugador y líder en un equipo. El irradia eso a sus pares, sentido de competir y ganar. Eso eleva el colectivo. Y por ello, cuando vio que su gloriosa etapa en el Real Madrid estaba agotada, buscó en la Juventus de Italia la forma de poder seguir siendo competitivo y a nivel planetario. Esa mirada desafiante siempre lo acompaña desde Madeira. Esa sensación de superar los obstáculos lo hace un ganador.

Son incuestionables y esta columna no pretende comparar con Messi, pero son dos de los más grandes de la historia y claro, a ambos les falta el premio mayor: la Copa del Mundo. 15 títulos a nivel personal y de no ser Messi contemporáneo, seguramente tendría muchos más. Es casi muy similar a lo que pasa con el BIG 3 del tenis (Federer, Nadal y Djkovic). Y el luso quiere seguir y seguir.

Cristiano Ronaldo no es un futbolista normal, es más bien un poderoso atleta que en los físico y sicológico marca todas las diferencias. Se entrena como nadie, lo han dicho todos sus compañeros y técnicos, además potencia todo su cuerpo en forma individual. Pero donde creo que este tremendo deportista hace la gran diferencia y se aleja de todo, es su mentalidad. Nació para triunfar y ganar. Se le nota en cada partido y actitud. Muchos lo tratan de soberbio (otro ítem que siempre comparan con Messi que es más callado y retraído), pero Cristiano «El Bicho» es así. Siempre fue así.

Cuando llegó a Lisboa desde la Isla de Madeira, Leonardo Véliz, era jefe de los juveniles del Sporting de Lisboa. Le habían comentado de este fenómeno delgado y encarador, que había un diamante en bruto y que tenían ante ellos a un jugador que haría historia. Bueno, de hecho, Véliz siempre cuenta la historia que cuando CR7 vivía en la pensión del Sporting siempre estaba jugando, el balón era su compañía y varios vidrios quebrados fueron testigos de aquello.

Los observadores de los grandes equipos del mundo ya lo tenían agendado. Sir Alex Ferguson, el técnico más ganador de la historia de los Diablos Rojos, supo de inmediato de este especial jugador. El escocés relata en su libro que fueron a jugar un amistoso a Portugal y quedaron anonadados, estupefactos con la velocidad, técnica y habilidad del joven Cristiano. Viejo lobo de mar, Sir Alex supo de inmediato que debía ficharlo, porque además entendía que otros poderosos estaban detrás de la joya de Madeira. En un avión privado le pidió a su hermano Martin y mano derecha además, que cerrara el fichaje para así llevarlo lo más pronto a Inglaterra. Y así fue.

CR7 en el United se forjó al alero de jugadores grandes y de recorrido. También con la estricta batuta de Ferguson, que siempre supo que este muchacho iba a triunfar en todos lados. Es que esa pasta y madera se ve.

Y así existen muchas más historias en torno al mito de Cristiano Ronaldo. Un superclase. Insisto y reitero, esto no se trata de comprar o decidir quién es mejor. Hemos sido privilegiados de poder apreciar a dos atletas maravillosos como son Messi y Cristiano. Muchos sicólogos y sociólogos han buscado respuestas para algunas reacciones del portugués. Una está relacionada con la exhibición constante de su masa muscular. Las opiniones están divididas, pero algunos apuntan al egoísmo y otros a esa vieja analogía de la madrastra de Blancanieves ante el espejo: ¿Quién es mejor?. Y muchos dicen que Messi, algo que a El Bicho le debe arder por dentro, aunque no tiene nada que envidiarle.

Pero es cosa de escuchar a quienes han sido compañeros de Cristiano y no hay ninguno que no hable maravillas de él, como jugador y líder en un equipo. El irradia eso a sus pares, sentido de competir y ganar. Eso eleva el colectivo. Y por ello, cuando vio que su gloriosa etapa en el Real Madrid estaba agotada, buscó en la Juventus de Italia la forma de poder seguir siendo competitivo y a nivel planetario. Esa mirada desafiante siempre lo acompaña desde Madeira. Esa sensación de superar los obstáculos lo hace un ganador.

Hoy su meta pendiente es la Copa del Mundo ¿La podrá ganar? Se ve difícil, no imposible, pero de seguro «El Bicho» ya está focalizado y cuando algo se le pone entre ceja y ceja, hay que juntar miedo, porqué hará todo por lograrlo.

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