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L’épidémie de grippe aviaire et le centre-droit

Noviembre 13, 2020 3


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“La humanidad tiene tres grandes enemigos: la fiebre, el hambre y la guerra, de los cuales el mayor, por mucho, es la fiebre” (William Osler).

Aunque el idioma francés no es mi fuerte, el título sorprenderá a más de alguien. Aún así, mi incultura no me impide comentar la contingencia política nacional, a riesgo de que algunos se hagan les victimes. Del deseo mayoritario de apelar a la sensatez y cordura en la centroderecha, tan pronto terminó el plebiscito, pasamos a la situación inversa. La abrumadora aprobación del segundo retiro del 10% de los fondos previsionales deja en evidencia que Chile Vamos es un conglomerado político afiebrado.

Por más que he intentado recurrir a todas las ramas de la ciencia, incluyendo la ciencia política, en búsqueda de una explicación sofisticada del fenómeno, simplemente no la he encontrado. Ha sido en el sentido común donde descubrí que muchos de los males del sector derivan de un simple problema viral: la gripe aviar o gripe del pollo, según se prefiera, que afecta por igual a aves gallináceas y parlamentarios. Tranquilos, no se trata de un rebrote, es que nunca se erradicó del todo. Simplemente se aprovechó del coronavirus para hacer de las suyas en nuestro sistema político, afectando primordialmente a la centroderecha.

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”, nos advierte Winston Churchill. A partir de este segundo retiro, vendrá un rebrote de irresponsabilidad, con toda clase de nuevos ofertones, donde quedarán cada vez menos compatriotas con fondos en las AFP y, los que aún permanezcan en el sistema, quedarán a merced del zarpazo de los políticos, sin que nadie los defienda. He llegado incluso, en mis peores pesadillas, a dudar de si se trata de una versión mutante de gripe aviar, enviada por los Kirchner desde el otro lado de la cordillera de los Andes.

Fueron apenas 18 diputados quienes votaron en contra del segundo retiro de los fondos previsionales, mientras que solo dos se abstuvieron. La vez anterior, con ocasión del primer retiro, fueron 36 los que rechazaron y 22 se abstuvieron. La diferencia de votos nos habla de que el virus aviar se propaga más rápido que el COVID-19. Por desgracia, es de baja letalidad y nuestros parlamentarios no están, en su mayoría, inmunes al bicho. Eso hace que reaccionen de manera afiebrada, al punto que podrían ser declarados inimputables por ausencia de lucidez, lo que evitaría cualquier juicio partidario o destierro del sector. Aún así, debo ser franco y reconocer que muchas veces me pregunto si acaso soy yo el que está sufriendo alucinaciones con las votaciones de algunos parlamentarios oficialistas.

Aunque ustedes no concuerden conmigo, les voy a demostrar que el contagio del virus aviar es más agresivo de lo que imaginan. Además, a medida que nos acercamos a las elecciones, los síntomas se agudizan. Contra el principal de ellos, ni la penicilina sirve de antídoto o vacuna. Me refiero a las volteretas políticas que algunos parlamentarios de centroderecha comienzan a experimentar como consecuencia de reacciones ondulantes propias del virus. Las hay de todo tipo: vueltas de carnero, medias vueltas, contorsiones, entre otras. Desgraciadamente, la solución tampoco está en el aislamiento de los brotes ni en la aplicación de sanciones, pues ya vimos que, por más aislados y sancionados que estén, la epidemia continúa floreciendo en el Congreso.

Un segundo síntoma es que algunos terminan bailando al ritmo del Frente Amplio y el PC, sea por temor, complejo, ignorancia o, bien, todas. Atrás quedaron los años gloriosos de la centroderecha, aquella con líderes valientes y coherentes que defendían con convicción principios y valores de una sociedad libre. Hoy, en cambio, surge una centroderecha débil y con falta de coraje y consistencia, que no está dispuesta a asumir los costos políticos de una mala decisión. La aprobación del segundo retiro es solo un reflejo de este síntoma.

“Ir contra la corriente es el secreto de la valentía”, afirma el escritor serbio Dejan Stojanović. Lo más fácil para la minoría parlamentaria era, pues, dejarse llevar por la corriente de la mayoría (130 diputados) que aprobaron el segundo retiro y subirse al carro de la victoria. Es por ello que debemos resaltar y apoyar el coraje de los 18 diputados que no se dejaron contaminar con la gripe aviar, incluyendo al diputado Pepe Auth, quien, sin duda, se llevará la peor parte. Me llena de orgullo saber que entre los 18 está el diputado que me representa. Rendidos los honores del caso, adelanto mi peor pesadilla: que la centroderecha no logre más de un tercio de los constituyentes o bien lo logre, pero con convencionales afiebrados, lo que es casi lo mismo.

Ante la imposibilidad de que el Gobierno recurra al Tribunal Constitucional, sea por debilidad o inseguridad, he pensado seriamente si valdría la pena presentar una queja ante los organismos o cortes internacionales para revertir esta mala política pública, pero luego me acuerdo que están controladas por funcionarios internacionales, principalmente de izquierda. Descartadas ambas opciones entonces, en mis vacilaciones recurro –como última opción– a la posibilidad de aplicarles a los parlamentarios de Chile Vamos, la Ley de Seguridad del Estado por atentar en contra de la seguridad previsional de los chilenos.

“El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones”, nos advierte Winston Churchill. A partir de este segundo retiro, vendrá un rebrote de irresponsabilidad, con toda clase de nuevos ofertones, donde quedarán cada vez menos compatriotas con fondos en las AFP y, los que aún permanezcan en el sistema, quedarán a merced del zarpazo de los políticos, sin que nadie los defienda. He llegado incluso, en mis peores pesadillas, a dudar de si se trata de una versión mutante de gripe aviar, enviada por los Kirchner desde el otro lado de la cordillera de los Andes.

A pesar de tanta fiebre, muchos ingenuos creen que la nueva Constitución será la mejor vacuna para este mal. Pero aún no conocemos su contenido, por lo que el remedio puede ser peor que la enfermedad. “En el fondo, entre la fiebre excitada y la sabiduría hay un combate, algunas veces gana la fiebre, otras veces es la sabiduría la que pierde”, nos recuerda el escritor portugués Gonçalo M. Tavares. En el caso del segundo retiro, no cabe duda alguna de que primó la fiebre excitada de muchos parlamentarios de Chile Vamos, por sobre la sabiduría de algunos pocos sensatos.

En todo caso, aclaro que cualquier similitud entre las aves gallináceas y algunos parlamentarios de Chile Vamos, es pura casualidad. Lo único en común que tienen, es que ambos están afiebrados. Si acaso comienza a ver parlamentarios con plumes o poniendo oeufs, es solo producto de su alucinación.

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