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Crónica de un quiebre anticipado: la trastienda de la nueva crisis política de RN con La Moneda

Abril 21, 2021 4


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“Yo creo que la relación con el Gobierno ya no va a mejorar, tenemos que ser pragmáticos y trabajar en conjunto (…). A estas alturas no tiene mucho sentido jugarse por eso», fueron las palabras del candidato presidencial de RN, Mario Desbordes, esta semana en La Segunda, que dieron cuenta de la desafección de un amplio sector de Renovación  Nacional con La Moneda, la administración de la cual son parte. Un quiebre que se viene arrastrando hace rato, pero que hoy ya nadie se esmera por ocultar o disimular, al contrario, tanto el debate por el tercer retiro del 10% como la carrera presidencial han sacado todas las facturas pendientes que esta colectividad le tiene a su propio Gobierno.

Sobran episodios que en estos tres años reflejan la tensión y molestia de RN con La Moneda, pero básicamente todos tienen como raíz común la preferencia del Gobierno por la agenda de la UDI y Evópoli, en desmedro de Renovación Nacional. Se habla de una falta de complicidad de Palacio con los planteamientos realizados desde el Congreso por el que es el partido del Presidente, Sebastián Piñera, los que generalmente terminan –reclamaron– en el “fondo de su escritorio”.

A lo anterior se suma que dicha colectividad hace rato se siente perjudicada en la distribución de cargos gubernamentales, perdiendo terreno e influencia. Está el malestar que generó el último nombramiento de Patricio Melero (UDI) en el Ministerio del Trabajo, junto con una presencia debilitada en el comité político, ya que el ministro de la Segpres, Juan José Ossa, tiene nula vida partidista en RN y que, de las carteras que le quedan –Cancillería, Defensa, Deportes–, ninguna tiene mayor injerencia territorial.

Hay que precisar que el malestar y distanciamiento no es con todo el partido, pues un sector, el más conservador, el que estuvo con el Rechazo y que ha sido oposición permanente a Desbordes desde que era timonel de la tienda, se mantiene alineado siempre con el Gobierno y con la UDI, el mismo que lideran el canciller Andrés Allamand y el exsenador Carlos Larraín.

En el entorno de Desbordes explicaron que el abanderado debió haberse desmarcado hace rato ya de La Moneda, pero que lo dilató por razones de lealtad, y que fue el choque frontal de las últimas semanas sobre la ayuda social y el tercer retiro lo que se transformó en la gota que rebalsó el vaso.

Igual las señales venían hacía semanas. La primera “subida de tono” fue al momento en que Desbordes se alió con el candidato de la UDI, Joaquín Lavín, para criticar el paquete de ayuda social que en marzo lanzó en cadena nacional el Presidente Piñera. Pero en la decisión también pesó la necesidad de separar aguas de una administración impopular, cuestionada, con un muy bajo nivel de adhesión ciudadana. “No es una lectura incorrecta”, precisaron cercanos al candidato RN, porque explicaron que “caminar junto a La Moneda hoy es ir directo al precipicio”.

Si bien este alejamiento tiene ribetes estratégico-electorales, también hay varias facturas acumuladas que contribuyeron a fracturar la relación con Palacio. Una, la “quitada de piso” que el Presidente Piñera le hizo a Desbordes en momentos en que este aún ejercía como ministro de Defensa y aseguró, en un programa de televisión, que se necesitaba vender un terreno de las Fuerzas Armadas «y digo necesitamos, porque estoy de acuerdo con el proyecto, se necesita vender ese terreno para producir los recursos que permitieran construir en Maipú las tres torres para levantar los departamentos”. La respuesta del Mandatario fue tajante: “El ministro Desbordes es ministro de Defensa, y yo soy el Presidente de todos los chilenos”.

Otra. Previo a la salida de Desbordes del gabinete, hubo una reunión de trabajo del equipo del entonces ministro y el de Presidencia, con el objetivo –indicaron– de generar una labor conjunta “para ayudarlo”, algo que nunca se concretó en los hechos. A eso se sumó la maniobra palaciega de hacer coincidir su salida del Gobierno con la del entonces presidente del Banco Central, Sebastián Sichel, eclipsándolo, lo que no fue una casualidad, ya que es sabido en la derecha que detrás de esa candidatura están los poderes fácticos del “piñerismo”, el exministro del Interior, Andrés Chadwick, y el jefe del segundo piso de La Moneda, Cristián Larroulet.

La última. El reclamo formal que el propio Mario Desbordes habría hecho al Presidente Piñera, precisamente por el «factor Sichel» y la falta de prescindencia del Gobierno en favor de dicho candidato presidencial, debido al despliegue en horarios de oficina de algunos personeros, como el canciller Allamand y el embajador en Argentina, Nicolás Monckeberg, ambos RN del ala dura del partido.

Falta de conducción

En el caso de los parlamentarios, diariamente salen a contradecir el actuar de su propio Gobierno –salvo unos pocos rostros, como el jefe de bancada, Leopoldo Pérez, y los diputados Sebastián Torrealba y Karin Luck– y desde el partido afirmaron que dicha tensión con la bancada se debe en gran parte por el “desgobierno” interno en RN. Explicaron que haberse transformado en la tienda electoralmente más grande, trajo como consecuencia inmediata un fraccionamiento interno – liberales, conservadores y evangélicos– y la dificultad para alinearlos a todos tras un proyecto común.

En medio de un año electoral recargado y cuando mayor conducción política se requiere, RN estaría transitando por el más complejo de los mundos, tal como lo reconocieron transversalmente en toda la colectividad. La presidencia que ha ejercido el senador Rafael Prohens – que como primer vicepresidente reemplazó a Desbordes en el puesto–  no tiene a nadie satisfecho y ese es, quizás, el único punto de encuentro entre quienes prefieren ni saludarse en el partido. La falta de lineamientos políticos, carencias en la conducción, señales erráticas y falta de peso específico, son adjetivos que se escuchan constantemente, no solo en voz baja sino que varias veces también a través de los medios de comunicación.

El desorden interno en Renovación Nacional, afirmaron en Chile Vamos, es tema de conversación en la UDI, Evópoli y en La Moneda, donde resienten – dijeron–  la imposibilidad de poder ponerse de acuerdo con un  partido dividido en tres: la línea de Desbordes por un lado y, por otro, los aliados del Gobierno y quienes comulgan con el líder del Partido Republicano, José Antonio Kast.

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